En 1937, año en que ve la luz El fin y los medios, Aldous Huxley es ya un escritor aclamado por la crítica y los lectores, en especial tras publicar la distopía Un mundo feliz, en la que manifiesta su preocupación por los aspectos deshumanizadores del progreso científico. En abril de dicho año, el autor viaja a los EE UU con su mujer y su hijo, y deja definitivamente atrás una Europa que, en sus propias palabras, se ha rendido a la idolatría de «divinidades locales como la nación, el partido, la clase o el caudillo endiosado», en la que las masas son «conducidas como rebaños» y «el individuo es reducido a un estado de intoxicada subhumanidad».